Admitió que estuvo en una pelea fatal, pero no recuerda si mató

 Admitió que estuvo en una pelea fatal, pero no recuerda si mató

El sospechoso también reconoció que dejó un cuchillo afuera de la disco, pero dijo que no tiene presente haberlo usado.

Alan Ezequiel Guzmán declaró este lunes ante el juez que lo imputó por ser el principal sospechoso de haber matado a puñaladas a Cristian David Gil a la salida del boliche “Barrio Bajo” de Villa Mercedes. Durante la indagatoria admitió casi todo. Reconoció que la madrugada del domingo 10 fue con un amigo a la disco, que estuvo allí con otras personas, que tomó en exceso y que también se drogó. Luego contó que salió del local bailable y que se metió en una pelea que había en la calle, porque vio a su amigo en ella. Dijo que participó en esa riña, que lo golpearon, pero que no recuerda haber asesinado al joven. Y, aunque también admitió haber escondido un cuchillo en cercanías del boliche, remarcó que no tiene presente haber utilizado el arma en la disputa.

“Mi cliente declaró que fue a ‘Barrio Bajo’ con un amigo y con dos chicas con quienes se habían cruzado en el camino”, señaló su abogado, Bautista Rivadera. Allí consumió alcohol y también pastillas, drogas, que le dio un amigo en el local.

Después se separó del amigo con quien había llegado y se juntó con otros de su barrio, el San Antonio, quienes también estaban ahí. Eso fue todo lo que narró respecto a lo que sucedió adentro. “En ningún momento mencionó el famoso episodio en el que él y su grupo le pidieron un trago a la víctima y a sus amigos, y estos no le quisieron convidar”, aclaró el defensor.

Relató que después salió del local y se quedó afuera, a la espera de su amigo, ese con quien había llegado. Fue allí cuando notó que a la vuelta, por calle Perú, a metros de Rivadavia, había una pelea. Entre los tantos que participaban alcanzó a distinguir a su amigo.

“Entonces mi cliente se metió en la riña. Recuerda haber participado, haber recibido un golpe en la cabeza, pero no se acuerda qué hizo en la pelea”, dijo Rivadera. Y esa falta de memoria, esas lagunas mentales, se debieron, según el abogado, a los efectos de las drogas y la bebida.

El joven de 19 años reconoció algo que varios testigos confirmaron en las audiencias: que en los últimos días comenzó a circular por la calle portando un cuchillo. Explicó que una semana o dos antes del hecho un grupo de personas del barrio La Ribera con las que tuvo problemas lo habían tiroteado a él y a sus amigos debajo del puente colgante que une ese vecindario con la ciudad. También contó que le habían robado el celular que se acababa de comprar y que el delincuente que se lo sustrajo, quien también vive en el San Antonio, lo venía amenazando de muerte y lo “había sacado corriendo con un cuchillo” unos días antes del homicidio.

Por todo eso, aseguró, andaba armado, porque así, con un cuchillo encima, se sentía más seguro. Además, la madrugada que fue a Barrio Bajo escuchó que ese grupo de La Ribera con el que tenía diferencias también iría a esa disco. Entonces, con más razón, decidió ir con su cuchillo, explicó.

Pero no entró al local con el arma. La dejó en inmediaciones al boliche, afirmó. De acuerdo a su versión, el cuchillo aún debería estar en ese lugar. Sin embargo, en los rastrillajes que hicieron los policías de Homicidios no encontraron ninguno.

Luego, su amigo “lo sacó, lo rescató de la pelea, por así decirlo, y lo llevó a su casa”. En lo de ese joven, quien también vive en el barrio San Antonio, el imputado comenzó a caer en cuenta de lo que había pasado cuando el otro chico le dijo: “Alan, creo que apuñalaste a alguien”.

“Entonces ahí fue cuando mi cliente se asustó, se fue a lo de su abuela, le dijo ‘abuela, creo que lastimé a alguien’ y después se fue al campo de un amigo de la familia”, relató su abogado. Estuvo en la estancia ubicada 20 kilómetros al norte de Villa Mercedes hasta que el dueño recibió una llamada del padre de Guzmán, en la que le decía que volviera a la ciudad, porque la Policía lo buscaba por el crimen a la salida del boliche.

Al final de la audiencia y por voluntad propia, no como parte de lo que le había recomendado su defensor, el imputado se disculpó con los parientes de Gil. “Dijo que si determinan que él asesinó al chico, le pide disculpas a la familia de la víctima, pero que no fue su intención matar a nadie, porque él esa noche estaba perdido”, dijo Rivadera.

El abogado adelantó que hoy le solicitará al juez Alfredo Cuello el cambio de calificación del delito, puesto que su defendido es investigado por “Homicidio simple” y el letrado considera que lo que ocurrió, en realidad, fue un “Homicidio en riña”. “La muerte sucedió en un episodio en el que intervinieron unas 20 personas y ningún testigo mencionó que vio a Guzmán con el cuchillo y que lo mató (…) Esto es un homicidio en riña, que es cuando se ocasiona la muerte de una persona en una pelea y no se puede saber quién fue la que dio el golpe mortal”, argumentó.

Fuente: El Diario de la República

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