ARA “San Juan”: “Siento que Fabricio está acá, en casa, lo veo por todos lados”

 ARA “San Juan”: “Siento que Fabricio está acá, en casa, lo veo por todos lados”

Una presión se apoderó del pecho de Susana Coria. Estaba viendo televisión cuando anunciaron en las noticias que el submarino ARA ‘San Juan’, en el que navegaba su hijo Fabricio Alcaraz Coria, había perdido comunicación con la Base Naval Mar del Plata, apostadero al que se dirigía con sus 44 tripulantes. En una entrevista con El Diario, la mamá del único puntano que viajaba en la embarcación hizo un repaso detallado de lo que pasó en los últimos años tras el hundimiento y recordó a Fabricio.

Pasaron cuatro años de aquel 17 de noviembre y la bronca, el terror y la tristeza de Susana siguen intactos. “La conclusión que saco de todo esto es que no deberían haber zarpado, porque si el submarino tenía algún desperfecto, como vieron en la navegación que se hizo en julio —de 2017—, tendría que haber ido a dique seco directamente. Esa navegación era muy larga y ellos —por los miembros de las Fuerzas Armadas— saben cómo es el mar en el sur, ellos son quienes entienden todo eso”, repitió.

Con más dudas que certezas, Susana sostuvo que las explicaciones de por qué permitieron que el submarino navegara en esas condiciones fueron realmente vagas. “Ellos decían que el submarino estaba bien, pero evidentemente no. Siguen sosteniéndolo y dicen que no saben por qué pasó lo que pasó. Era la mejor nave y quienes la manejaban también, pero tuvo un desperfecto y se hundió. Los abogados —de las familias— están pidiendo que se perite la nave debajo del agua sin sacarla; lo que pasa es que cuesta mucho dinero y hay que contratar a alguna empresa de Estados Unidos, que son las que tienen toda esa tecnología. En general, la causa está muy frenada”, manifestó.

“Antes de zarpar me mandó una foto que se sacó en Ushuaia. Está él, parado junto al cartel que dice: ‘Ushuaia, fin del mundo’”, recordó con dolor. Él estaba bien o por lo menos así lo escuchó. “Me mandó una selfie con sus amigos, esa noche habían ido a un barcito a tomar algo y después me llamó, dos o tres veces antes, y el domingo —12 de noviembre— fue el último día que hablamos. Estaba bien, tranquilo, al otro día zarpaban; se demoraron un día porque habían tenido que arreglar algo del submarino y esa fue la última charla”, contó.

Susana describió a Fabricio como una persona tranquila, pacífica y sencilla. “Le gustaba mucho ser submarinista, no le molestaba estar encerrado. En una ocasión, su entrenador me dijo que Fabricio quería más adrenalina. Él no tenía miedo, yo le pedía que no me cuente nada, porque cuando empezaba, me daba terror. Me decía: ‘¿Viste la película donde se hunde el submarino?’ y yo me ponía loca. Le preguntaba por qué se reía y él me decía: ‘Tenés dos opciones: salir o quedarte’ y eligió salir”, afirmó.

“Él había tenido otras experiencias en ese submarino. La última fue en julio. Aquella vez tuvieron un desperfecto, había entrado agua. Lo solucionaron, pero las aguas de Mar del Plata —en donde estaban en ese momento— son más tranquilas. Ahora era Comodoro Rivadavia, ahí hay olas de seis metros y se complicó todo. Cada vez que salían —a la superficie— era muy peligroso, entraba más agua y no podían ventilar el submarino. Eso es lo que nos dijeron que pudo haber pasado”, relató la mujer.

Una larga investigación

El 20 de marzo de 2018 se constituyó la Comisión Bicameral Especial Investigadora de la Desaparición, Búsqueda y Operaciones de Rescate del Submarino ARA ‘San Juan’. Durante 16 meses se realizaron 55 reuniones, en las que más de 50 expositores dieron testimonios, experiencias y detalles sobre lo ocurrido con la nave y el operativo de búsqueda.

El informe final de la comisión bicameral determinó que la causa fue el ingreso de agua a la nave, lo que provocó un cortocircuito en las baterías. Las conclusiones apuntaron a que la avería “fue subestimada por toda la cadena de mando”.

Además, el dictamen mayoritario concluyó que “hubo una clara responsabilidad política y administrativa” del gobierno de Mauricio Macri, especialmente del ministro de Defensa, Oscar Aguad, y de sus funcionarios más cercanos, tanto en los aspectos operativos y presupuestarios como en la ocultación de información y el “desamparo” a los familiares.

El dolor de la ausencia

“Estos cuatro años sin Fabricio han sido totalmente distintos a lo que pensaba. De repente, una noche estaba aquí, mirando la tele, y veo que se perdió el submarino. Ahí el mundo se me vino abajo, no sabía qué hacer, parecía que me hundía con él y de ahí, esperar y tener la esperanza de que no fuera así. Te decían que ya había sucedido, que se pierde la comunicación y después aparecen. Estuve así dos días, esperando, hasta que decidí viajar a Mar del Plata. Allá todos los días te daban un parte, pero no había novedades, hasta que se dijo lo de la implosión que se había escuchado. Ahí perdimos la esperanza”, lamentó Susana.

A partir de ahí, comenzó una lucha, que parecía interminable, para que el Gobierno comenzara la búsqueda. Durante 15 días, 18 países colaboraron en la operación de búsqueda y rescate (SAR), pero no tuvieron resultados. En 2018, el Gobierno contrató a la empresa privada estadounidense Ocean Infinity e inició una segunda búsqueda, que concluyó con el hallazgo de la nave el 17 de noviembre, casi un año después de su desaparición.

“Fue todo un padecimiento. Ahora trato de seguir, de recordarlo como era; a veces siento que está acá, en casa. Está en todos lados, porque vas a la pieza y recordás que estaba ahí, el día que vino y qué hacía. Es como si no se hubiera ido. Es muy difícil, solo quien vivió la pérdida de un hijo lo puede entender. Creo que todos nos vamos para el mismo lado y que en algún momento nos vamos a encontrar”, expresó.

Un recuerdo feliz

“De chiquitito fue un niño hermoso, obediente y bueno. Todos los recuerdos que tengo de él son hermosos y felices. Era muy cariñoso, alegre, siempre estaba haciendo un chiste, haciendo enojar a su hermana. Fue un excelente hijo, siempre se lo decía, porque teníamos algo muy especial. Él me enseñó a no criticar; nunca se metía con nadie ni en nada, no opinaba. Era muy bueno, tenía muchos amigos tanto en la escuela como en folclore, más los que hizo en la Armada. Cada vez que venía, para las Fiestas o las vacaciones, se reunía con ellos, siempre tenía una juntada”, recordó con alegría.

Susana viajará hoy a Mar del Plata para participar de una misa a las 18 y reencontrarse con los padres y las madres de los otros tripulantes. “Un poco me ayuda verlos, es lo único que tenemos para esta fecha: juntarnos y estar en ese lugar. Ahora, enfrente de la base naval, se inauguró el submarino que hizo el comandante Guillermo Tibaldi; fue un proyecto personal. Está hecho de granito, tiene una placa con los nombres de todos los tripulantes, un lugar donde poner 44 velas y una cápsula del tiempo donde cada uno ha dejado un mensaje. Mucha gente ayudó para que se hiciera y dentro de 50 años va a ser abierta”, contó.

El Diario de la República

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