Despidieron a otros seis empleados de Garbarino

 Despidieron a otros seis empleados de Garbarino

Momentos de angustia e impotencia viven por estas horas seis puntanos que trabajaban en la casa de electrodomésticos Garbarino y que el viernes pasado fueron cesanteados a raíz de la grave crisis que hace tiempo atraviesa la compañía. La empresa envió los telegramas a los domicilios de los empleados, pero solo ofrece un mes de sueldo como indemnización. La misma suerte podrían correr otros 9 vendedores, quienes ahora padecen una enorme incertidumbre al saber lo que ocurrió con sus compañeros.

Ahora, las puertas de la tradicional esquina de Belgrano y Vía Rivadavia están cerradas y la mínima esperanza de alcanzar una solución que albergaban los trabajadores se esfuma minuto a minuto, ya que las cesantías podrían continuar en las próximas horas.

La triste noticia fue confirmada este martes por dos de los empleados cesanteados, Mariano Salinas y Maximiliano Funes, quienes llevaban más de 15 años desempeñando tareas en la tienda, y expresaron su desazón y bronca en diálogo con El Diario.

“El viernes me llegó el telegrama de despido sin previo aviso. Pretenden pagarme una indemnización simple, de un solo sueldo, y no puede ser. Yo, al igual que otros compañeros, rechacé esa decisión de la empresa y respondí el telegrama. Acá en San Luis no hay nadie que ponga la cara ni te explique nada. Todo se hace desde Buenos Aires”, afirmó Salinas.

La grave crisis financiera de Garbarino comenzó antes de que se desatara la pandemia de coronavirus. La familia que creó e impulsó al comercio que se extendió por toda la Argentina vendió todo el paquete accionario al empresario Carlos Rosales. Pero ya en abril del año pasado, los empleados comenzaron a padecer los manejos financieros de la nueva patronal. Los sueldos no se abonaron con normalidad, llegaban incompletos a las cajas de ahorros de los trabajadores y tanto los aportes de obra social como de Anses dejaron de impactar.

Ya en mayo de 2020 dejaron de cobrar sus sueldos y el personal solo pudo hacer frente a algunos gastos con el cobro de $22.000 que otorgaba el Programa de Recuperación Productiva (RePro), que lanzó el gobierno nacional para asistir a las empresas en plena pandemia.

A partir de entonces, los empleados comenzaron a trabajar cada tres días, pero nunca más percibieron un sueldo completo. Todos buscaron trabajos informales complementarios para poder subsistir. Pero ahora, desde hace 15 días, todo se agravó: la firma decidió cerrar las puertas de todas sus sucursales y los telegramas comenzaron a llegar a los hogares de los pocos empleados que quedaban. En San Luis, el plantel de 16 personas se redujo a 10 y ahora quedan 4.

“Fuimos ante el Sindicato de Empleados de Comercio y recibimos un bono de $6.000 cada uno. Fue un aporte que nos llegó durante junio y julio, pero después nada más. Solo la asesoría legal”, afirmó Salinas.

“Es muy difícil sobrevivir, imposible. Uno estaba acostumbrado a cierto sueldo y de golpe pasa esto. Yo tenía 15 años de antigüedad en la empresa. Para poder vivir tuve que hacer changas de albañilería y con un amigo coloco aires acondicionados. Pero ahora no sé qué haremos. Me ofrecen una liquidación simple y me corresponde mucho más”, señaló.

Antes de que cerraran las puertas del local, las ventas de los pocos productos que quedaban se resolvían con tarjeta de débito o crédito en un solo pago, pero la gente no accedía, ya que todos buscaban financiación.

Para peor, según los empleados cesanteados, a los dueños de los inmuebles tampoco se les ha pagado el alquiler, una maniobra que se repite en las otras sucursales.

“Hace un año que no hacían los aportes jubilatorios y tampoco pagaban la obra social, pero sí nos hacían los descuentos. Solo cobrábamos el RePro y ahora nos mandan los telegramas. Igualmente nadie nos comunica nada. Con el resto de los compañeros del país estamos en contacto a través de grupos de WhatsApp. Este jueves hay una conciliación en el Ministerio de Trabajo de la Nación entre gente de la empresa y el sindicato, pero veremos si ellos asisten”, reveló Funes.

“Decidieron cerrar todas las sucursales y ahora estamos recibiendo los telegramas, pero ofrecen una indemnización simple. Personalmente la rechacé y veremos qué pasos dar con el abogado del sindicato. Mientras tanto, esperaremos ver qué ocurre en Buenos Aires”, agregó el trabajador.

El Diario de la República

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