Dos testigos complicaron a un sospechoso de matar a puñaladas a un joven

 Dos testigos complicaron a un sospechoso de matar a puñaladas a un joven

El juez instructor Alfredo Cuello comenzó a escuchar a los testigos de la pelea a la salida del boliche “Barrio Bajo”, en la que fue asesinado Cristian David Gil. Muchos de los que han declarado hasta el momento en los Tribunales de Villa Mercedes son amigos de la víctima. Y lo que contaron no hace más que hundir al principal sospechoso de matar a puñaladas al joven de 22. Dijeron que la riña mortal la empezaron Alan Guzmán y su grupo porque los amigos del muchacho asesinado no quisieron convidarle un trago en la confitería. La pelea era a puño limpio. Al menos así atacaron los agresores y así se defendió el resto, a excepción del imputado. Ambos testigos relataron que notaron que Guzmán empuñaba “algo”, no pudieron distinguir lo que era, pero sí advirtieron que era un elemento puntiagudo y que se lo asestó repetidamente a Gil.

Narraron que la madrugada del domingo habían ido con la víctima y otro amigo a “Barrio Bajo”. Todo “estuvo normal” hasta que se acercaron el imputado y su grupo. Uno de los jóvenes declaró que Guzmán se le arrimó y le pidió, como si se conocieran, que le convidara la cerveza que tomaba. “Yo le dije que no, que fuera a la barra a comprarse un trago porque yo no lo conocía y no le iba a dar”, recordó.

Entonces el sospechoso le respondió con un “ajá, ah… bueno”. Pero por el modo en que se expresó, los testigos lo interpretaron como un “nos vemos después”. Aun así nadie discutió. Todos continuaron en el local bailable hasta cerca de las seis de la mañana.

Después la víctima y sus amigos salieron y doblaron por Perú, porque dos de ellos querían orinar en una pared que hay sobre esa calle, a unos 20 metros de Rivadavia. Los otros dos chicos se quedaron en la esquina. En eso, uno de los que estaba contra la pared escuchó que le gritaron: “Pinchilote”. “Me bardeaban, pero yo no les di bola, me reí y les contesté que no quería pelear”, aseguró uno de los testigos.

Los que habían ido a provocarlo eran Guzmán y compañía. “Uno se me vino y me pegó de costado. Fue ahí cuando vinieron Cristian y ‘el Grandote’ y le sacaron la botella a uno que me estaba por pegar”, narró. Se trenzaron en lucha hasta Rivadavia.

Pero cuando estaban en esa calle, se sumaron otras diez personas. “Se vinieron para pegarnos, ninguno separó… O sea que eran como quince contra nosotros cuatro”, relató el otro testigo.  

En un momento, uno apartó a Gil del resto. “No vi con qué le pegaba a Cristian, solo sé que le daba cruzado, como de costado”, refirió.

Según ambos chicos, el que atacaba a Gil era el mismo que les había pedido cerveza en el boliche. Uno de los jóvenes no sabía cómo se llamaba, pero el otro lo reconoció. “Era Guzmán, ‘El Boli’ del barrio San Antonio”, precisó.

“Él (el imputado) no pegaba piñas sino que voleaba la mano, como si tuviera algo, no sé si un cuchillo o una botella cortada”, dijo.

Relataron que en un momento los cuatro escaparon corriendo hacia Betbeder, pero en el camino a Gil se le aflojaron las piernas y cayó sobre la calle, donde murió.

El Diario de la República

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