El desborde de cloacas, otro problema del barrio Procrear

 El desborde de cloacas, otro problema del barrio Procrear

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Los vecinos que viven en los edificios que dan a calle Europa dicen que padecen el colapso de    las aguas servidas. Afirman que la infraestructura en ese sector de la ciudad quedó “obsoleta”.

Ni suerte pa’ la desgracia’, reza una vieja frase criolla cuando queremos reflejar que un individuo o un grupo no puede tener más mala suerte o ya no tiene la capacidad para soportar más tropiezos. Y el dicho bien podría calificar al bello barrio Procrear de la capital puntana. A pesar de su fachada bien cuidada, sus calles asfaltadas y su atractiva pulcritud, la barriada conformada por más de cuatrocientos departamentos que desarrolló el gobierno nacional, en el predio de la ex estación de trenes, padece un buen número de problemas: cuando no se llueven los techos en algunos departamentos, a otros se les cae la mampostería o las cañerías están tapadas o se inundan. Ahora, aquellos edificios que dan hacia calle Europa padecen el colapso de sus cloacas, con todo el paisaje y el olor que eso conlleva.

Los vecinos dicen que el problema es de larga data. Y creció a medida que los departamentos eran entregados y habitados.

Afirman que el inconveniente no radicaría en las cañerías, sino que las cloacas colapsan porque cuando las aguas servidas llegan hasta el caño  madre debajo de calle Europa, su capacidad se desborda y todo el contenido es vomitado hacia la superficie a través de las tapas cercanas a los edificios de Procrear.

El gran dilema es que los viejos ductos fueron colocados hace muchos años y, en esa época, nadie imaginó que en los terrenos del ferrocarril décadas más tarde  construirían varios edificios. Esos caños apenas pueden con el contenido de las casas lindantes al barrio San Martín.

Según los vecinos que dialogaron con El Diario de la República, en el último desborde llamaron a SerBa. Sus obreros pudieron rescatarlos del río nauseabundo que corría a metros de sus casas, pero  aún, como un souvenir, todavía quedan charcos con su aroma fétido.

Para los pobladores, la solución debe ser de fondo porque ese “cuello de botella” que se forma en las cloacas continuará generando problemas y será un cuento interminable: colapso; aguas servidas; llamado a SerBa; destape de cañerías; normalidad; y colapso nuevamente. Un círculo loco sin arreglo definitivo.

“Vivimos una situación insoportable. Nuestra opinión es que los edificios no están mal hechos ni las cañerías son chicas. El problema pasa porque el casco de la ciudad, la infraestructura de la ciudad es obsoleta. Las cloacas son muy viejas y fueron construidas para poca capacidad, entonces ahora en  los ductos de calle Europa se arman taponamientos, los caños revientan y el líquido sale hacia arriba”, expresó Daniel Montes, integrante de la comisión vecinal del barrio Procrear.

“La gente de SerBa vino y arregló el desborde. Pero no es algo definitivo porque pasa una semana, diez días y otra vez surge el mismo problema. Acá lo fundamental sería encontrar una salida definitiva para evitar estos parches o arreglos temporarios. Ahora quedó un charco, pero cuando desborda se arman ríos de agua sucia que corren por las calles”, agregó Montes.

La comisión vecinal continuará con sus reuniones en busca de consenso para luego impulsar soluciones, no solo por el drama de las cloacas en los edificios que dan hacia el oeste, sino también para reparar los otros problemas que aquejan a los diversos monoblocks.

“Todos los edificios tienen algo roto o que no funciona. Antes fueron las filtraciones, las rajaduras o las inundaciones. Ahora, pasa con las cloacas y, encima, hay problemas de inseguridad porque se han robado cosas de los autos de vecinos o los matafuegos de cada complejo. Y nadie se hace cargo, estamos solos”, reflexionó con bronca Viviana, otra residente de  la barriada del Procrear. 

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