Juan Ingaramo, amor calificado

 Juan Ingaramo, amor calificado

Solo la contagiosa sonrisa cordobesa de Juan Ingaramo alcanza para seducir sin culpa. Sus cumbias, sus cuartetos y sus canciones ofician de complemento hacia un encanto instantáneo. Si a eso se suma la emoción particular y sincera que el músico expresó por estar por primera vez en San Luis, el resultado del show no podría ser otro que el ideal.

El cantante y compositor tocó el domingo a la noche en “Comuna”, el nuevo espacio abierto en el sur de la ciudad, y encandiló a sus seguidores con un recital en el que habló mucho y cantó más. Solo con un teclado y con la imaginación de estar en el living de su casa, Ingaramo recorrió sus hits tenues, poseedores de la sensación de que están a punto de estallar.

“Este show es como mostrar las canciones desnudas, quería presentárselas como las compuse para que noten la diferencia cuando la escuchan grabada”, dijo el cantante que mantuvo un trato amistoso con el público en todo momento.

Algunos de temas de “La batalla”, su último trabajo, se mezclaron con canciones más viejas de su autoría, como “El compositor” y covers de Valeria Lynch en lo que el autor llamó “la primera parte” del concierto. En ella, la sensación de tranquilidad se apoderó del show y la gente (que posiblemente haya ido a buscar otra cosa) lo tomó con gracia.

En el preciso momento en el que el show empezaba a decaer por su dulce monotonía, Ingaramo mostró su capacidad perceptiva e inauguró el segundo segmento, donde el ritmo y el baile fueron protagonistas. Entonces la gente encontró lo que había ido a buscar.

Con “Me muero de amor”, de Natalia Oreiro, “Lloviendo estrellas”, de Cristian Castro, “Piensa en mí”, de Jean Carlos y “La huella de tu amor”, de “La Mona” Jiménez, el cantante mostró algunas de sus influencias y su apertura musical, un factor clave para entenderlo.

A ese listado de referencias se suman Adrián Dárgelos, con quien grabó “Comodín”; Ale Sergi, con quien hizo “Clave” (ambos temas presentes en el recital puntano) y Rodrigo, de quien cantó “Fuego y pasión”, reservado para el cierre de la noche. Romeo Santos, Andrés Calamaro y hasta “Pocho la Pantera” pueden también funcionar como explicación a la carrera del cordobés.

El momento más caliente de la noche se vivió con “No me llama”, una canción de espera angustiosa que Juan compuso en ritmo bailable y para la que se bajó del escenario con su keytar colgando, puso el micrófono en el suelo, trasladó el escenario a la altura de la gente y generó la mayor catarata de piropos de la noche.

“Me siento local, prometo volver pronto con toda la banda, pero después no extrañen este show con el teclado solo; recuerden que estamos en casa”, sostuvo el músico, eterno seductor, quien explicó que el formato solista le sirvió para reacomodar las giras luego del parate por la pandemia y que el resultado fue mejor que el esperado.

Si la carrera de Ingaramo tiene el crecimiento que se estima tendrá, un regreso podría duplicar la cantidad de espectador del domingo en San Luis, que no fue nada despreciable: según los organizadores la convocatoria superó las 300 personas.

El Diario de la República

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