Juzgan a sospechosa de matar a su novio de un disparo

 Juzgan a sospechosa de matar a su novio de un disparo

El hecho sucedió en 2013 en el domicilio del joven, en el barrio San Luis XV. La imputada tenía 17 años.

El 30 de marzo de 2013, Mauricio Alexis Fernández, de 19 años, murió por un disparo a la altura de la sien izquierda en su casa en el barrio San Luis XV, cuando estaba con Jennifer del Carmen Sepúlveda, su novia. La joven comenzó a ser juzgada ayer por la Cámara del Crimen 2 por “Homicidio simple”. Está sospechada de ser la autora de aquel tiro que acabó con la vida de su pareja.

Al inicio del debate leyeron la requisitoria fiscal formulada por el fiscal de Instrucción 3, Esteban Roche. En base a los testimonios de quienes estuvieron con Fernández horas antes del hecho y de quienes ingresaron a su domicilio después, y de las declaraciones que hizo la imputada, solicitó que sea condenada a 9 años de prisión.

Tras esa lectura, José Olguín, defensor de Sepúlveda, solicitó que se declare nula la acusación fiscal y, con ello, las declaraciones que su representada realizó como testimoniales e informativas que luego, junto a su declaración indagatoria, fundamentaron su procesamiento.

El letrado explicó que hubo irregularidades durante toda la causa, ya que aquel día a la joven le tomaron declaración testimonial acompañada de su madre, dado que tenía 17 años. Luego, el 12 de abril de 2016 le tomaron declaración testimonial en sede judicial y a fines del mismo año le tomaron ampliación de declaración testimonial en un Juzgado de Menores, a donde había pasado la causa. Después, el 15 de marzo de 2017 fue citada a indagatoria. Finalmente, luego de haber sido procesada, realizaron una “pericia virtual en el sistema informático”, donde “una perito sin facultades para hacerlo” le tomó testimonio, pese a que ya había sido procesada. Aseguró que hubo “falencias e irregularidades” durante el proceso.

Tras el pedido expresado por el defensor, el fiscal de Cámara 2, Fernández Rodríguez, consideró que el planteo debía ser rechazado y requirió que en caso de que el tribunal dé lugar a lo solicitado por la defensa, pidió que la causa sea remitida al juzgado correspondiente, para que se reordene el sumario judicial. El tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta hoy, donde responderá a dichos planteos.

En base a los testimonios y a las declaraciones de Sepúlveda, se supo que la noche del 29 de marzo de 2013 Fernández estuvo en la casa de un amigo bebiendo alcohol, hasta que llegó la joven. Permanecieron allí hasta aproximadamente las 2 de la madrugada del 30 de marzo, cuando fueron al domicilio del joven, ubicado en la manzana D del barrio San Luis XV. En la casa no había nadie, la madre de Fernández estaba en Mendoza.

Sepúlveda contó que hacía tres meses que eran novios. Dijo que al llegar a la casa se acostaron, que él se levantaba cada cinco minutos y que lo notaba “inquieto y ansioso”, y que en una oportunidad se levantó y fue hasta el comedor, donde tomó un arma, la cargó, apagó la luz y regresó al dormitorio. Según la joven, él puso el revólver en una mesa de luz y se acostó.

Recordó que luego le pidió un vaso con agua mientras le decía que no quería que la relación terminara, y que ella le aseguró que no tenía una relación paralela y que lo quería mucho. Dijo que luego el chico tomó el arma varias veces con intenciones de dispararse, que ella se la quitó en dos oportunidades y la guardó.

Ella fue a buscarle un vaso con agua, guardó el arma en la mesa de luz y se acostó, pero su novio se levantó y la agarró de nuevo. Declaró que el chico le dijo: “Mirá,  esto lo hago para que sepas que yo te amo” y se disparó en la cabeza. Después de la detonación, vio que su novio cayó al piso. Le limpió la herida y salió a pedirle auxilio a un vecino, que entró con ella y la ayudó a subirlo a la cama hasta que llegó la Policía y una ambulancia.

Ella no fue en la ambulancia con Fernández: no la dejaron por ser menor, y se quedó en la casa. Lavó las sábanas y con un toallón limpió la sangre que había en el piso. Mencionó que luego tomó el arma con la que su novio se había lesionado y la guardó en el lavarropas junto a otra más que había en la casa.

La duda de que Fernández no se haya suicidado y haya sido asesinado por su novia cobró fuerza tras la declaración de testigos y de la propia madre de Fernández, que aseguraron que él era diestro. La autopsia determinó que el tiro fue efectuado a corta distancia, de izquierda a derecha y levemente de arriba hacia abajo. En cuanto al dermotest realizado por los peritos a Sepúlveda el día del hecho, arrojó que no tenía presencia de plomo, bario y/o antimonio ni en sus manos ni en su cara.

Fuente: El Diario de la República

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