La ciudad dispone ordenanzas para atender la situación de niños y adultos con autismo

 La ciudad dispone ordenanzas para atender la situación de niños y adultos con autismo

El Concejo Deliberante aprobó dos normas para ofrecer un horario de compras y una plaza adaptada.

Dos ordenanzas para mejorar la calidad de vida de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) fueron aprobadas por unanimidad en el Concejo Deliberante de San Luis. Una de ellas refiere a establecer “horas sensoriales” para que familias con miembros con esa condición puedan ir a comprar en grandes comercios, mientras que la otra ordena la adaptación de una plaza de la ciudad para que sea apta para chicos con autismo. Las normas fueron tratadas en comisiones y aprobadas por todo el arco político de concejales de la capital la semana pasada.

TEA San Luis, que lucha desde hace más de diez años por los derechos del colectivo, se mostró conforme por la aprobación, aunque apuntó a su efectivo cumplimiento, denunciando incluso que leyes como la que rige en la provincia para el grupo no son aplicadas en la práctica.

La ordenanza de “horas sensoriales, inclusivas y saludables” fue promovida por la concejala Johana Sosa, del bloque Frente Justicialista de Todos. Si bien el articulado es sencillo, marca que el establecimiento deberá disponer de dos horas por día para bajar las luces y la música. Aplica para súper, hiper y grandes mercados de la ciudad, “con el fin de permitir que niños, niñas y toda persona con la condición de autismo puedan asistir sin sentir miedo y ponerse nerviosas”.

Venimos trabajando la ordenanza desde febrero, es increíble que estemos peleando por la adaptación de una plaza”. Ada Ortega, presidenta de TEA San Luis y mamá de un niño con autismo.

Sosa explicó que no pretenden sancionar a los comercios por el incumplimiento ni tampoco sorprenderlos por la medida, por lo que tuvieron múltiples reuniones con la Cámara de Comercio de San Luis y representantes de los negocios, en las que, en una primera instancia, se mostraron a favor de la medida.

La norma de la “plaza adaptada” fue promovida por la concejala Celeste Aparicio, del interbloque San Luis Unido. Da un plazo de 60 días para que la Municipalidad adapte una plaza existente en el ejido municipal. También describe las características principales con las que debe contar: estar alejada de grandes avenidas, contar con vallas de contención, piso blando para amortiguar golpes y pictogramas y señalizaciones para que los niños y las niñas con autismo puedan tener información del funcionamiento de las instalaciones.

Aparicio aclaró que la plaza es para funcionamiento de todos los vecinos, pero con algunas características propias para que las personas con la condición puedan disfrutar del espacio. Y marcó que espacios verdes de los barrios Nacional, Esteban Agüero, Serranías Puntanas y Mirador del Portezuelo cumplen con las condiciones, aunque dijo que es el Municipio es quien debe realizar la adaptación y elegir el lugar apropiado.

Que no sea “para la foto”

“La ordenanza la venimos trabajando desde febrero, es increíble que estemos peleando por la adaptación de una plaza”, apuntó con un dejo de indignación Ada Ortega, que preside TEA San Luis.

Si bien desde la organización de familias se mostraron conformes con ambas normas, piden evitar que queden en letra muerta, es decir, reclaman su efectivo cumplimiento. A modo de ejemplo, la Ley Provincial de Autismo, aprobada en 2018, indica que los padres deben realizarles a sus hijos una evaluación no invasiva para lograr un diagnóstico precoz de la condición e iniciar los tratamientos de manera más temprana.

Estos diagnósticos no se estarían llevando adelante, aseguró Ortega. “Todo bien, pero ¿es para la foto? Para nosotros el tiempo transcurre y nuestros hijos van creciendo sin aceptación, inclusión y apoyos”, criticó la madre de un niño de 12 años con el trastorno.

Hay otra deuda que, según la activista, falta saldar: la capacitación de funcionarios públicos, empleados y policías para saber lidiar apropiadamente con personas con autismo. “Es el tercer trastorno más común en el mundo y acá no saben lo que es. Le cabe al Estado informar y concientizar y que un policía o funcionario público no diga que es una enfermedad, porque es una condición con la que se nace”, dijo por último.

Fuente: El Diario de la República

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