La historia de San Luis se mantiene viva en diecisiete edificios

 La historia de San Luis se mantiene viva en diecisiete edificios

El casco céntrico de la ciudad de San Luis cuenta con 17 edificios que son testigos de los 426 años de historia que ya acumula la capital puntana desde su fundación. La mayoría de ellos se encuentran en las manzanas alrededor de la plaza Independencia, a la que a fines de 1691 el gobernador de Chile, Tomás Marín de Poveda —junto con miembros del Cabildo— estableció como Plaza Mayor. Pero también las manzanas que están enfrente de la plaza Pringles, que hacia el siglo XVIII se denominaba Parque de las Flores, porque era un potrero forestado.

El Programa Patrimonio Histórico Cultural, en su trabajo denominado “Relevamiento Histórico Cultural 2018”, detalla los edificios, lugares y elementos históricos de toda la provincia, divididos en los nueve departamentos que la integran.

De esos 17 edificios emblemáticos, solo algunos cuentan con la declaración formal de lugar histórico por parte de la Nación, como el Convento de Santo Domingo, la Casa de las Culturas y la Iglesia Catedral. Otros, en cambio, ostentan el título de Bien de Pertenencia al Patrimonio Cultural Provincial: el edificio de la Municipalidad, el ex Colegio Nacional “Juan Crisóstomo Lafinur”, la Escuela “Paula Domínguez de Bazán”, el Complejo Educativo “Juan Pascual Pringles” (ex Escuela Lafinur) y el Palacio “Mollo”. El resto todos suman más de cien años desde su construcción, igual forman parte de ese listado de lugares icónicos para la historia, cultura e identidad de los habitantes de esta provincia.

La jefa del programa, Patricia Perkman, explicó que estos últimos “tienen un valor de importancia aunque no cuenten con una declaración formal. Además, tienen una georreferenciación porque lo que estamos buscando es llevarlos a un mapa digital y trabajarlo en conjunto con la Secretaría de Turismo”. Perkman detalló que el relevamiento fue importante para saber con qué cuenta la provincia y entender de qué se habla cuando alguien dice edificio histórico cultural, por qué se los declara así y por qué son los que identifican a determinadas regiones o pueblos.

1 – Templo de Santo Domingo, 1838. A fines de 1691 el solar se entregó a la Orden de los Dominicos. Está ubicado en 25 de Mayo y San Martín.

2 – Casa de las Culturas, 1938​​​​​​​. Allí funcionó la primera Legislatura. Se encuentra en San Martín y 9 de Julio

La funcionaria señaló que la Ley Nacional de Patrimonio indica que “después de cumplidos 50 años un lugar, espacio o edificio puede empezar a trabajar su valor histórico. Pero en realidad es importante saber que para alcanzar esa declaración patrimonial debe estar identificado como importante por una sociedad. Quiere decir que la comunidad debe verse reflejada en ese lugar, con esa historia o con ese hecho particular. Que haya logrado un sentido de pertenencia”.

Si bien por la pandemia hoy no están habilitadas las visitas guiadas, la funcionaria señaló que junto a la Secretaría de Turismo organizaban paseos al casco histórico. “Comenzaban en la plaza Independencia, que es nuestra plaza fundacional. Luego seguían con el Templo de Santo Domingo, de ahí pasábamos al viejo templo donde hoy está la sede de San Luis Libro y continuábamos por la exfábrica de alfombras y el predio donde antiguamente estaban el cuartel y la cárcel”, explicó. Ese viaje al pasado también incluía el edificio de la Casa de las Culturas, porque allí funcionó la primera Legislatura provincial, continuaba por la calle San Martín y hacían una parada por el antiguo edificio del Club Social (hoy sucursal de un supermercado). También visitaban la Municipalidad —que fue la primera sede del Banco Nación— y el Muhsal que antes fue oficina de correos y la primera Jefatura de Policía.

3 – Antiguo Cuartel de Milicias, 1881. Construido durante el gobierno de Toribio Mendoza. Está en 25 de Mayo y Rivadavia.

También ese recorrido alcanza a la plaza Pringles, la Iglesia Catedral, que antes fue el solar donde vivió el gobernador Vicente Dupuy, y se sumaban al recorrido los edificios del ex Colegio Nacional y la escuela “Paula Domínguez de Bazán”.

Según Perkman, “los edificios que aún conservan todo su esplendor y su valor icónico son aquellos que se terminaron de construir en los primeros años del siglo pasado, como el Palacio de Justicia (ex Casa de Gobierno) o el actual museo “Dora Ochoa de Masramón”.

El historiador Néstor Menéndez editó un trabajo propio en 2013 que se titula “Guía Histórica de San Luis”, donde despliega en 146 páginas un compendio detallado de esos mismos lugares, aunque agrega otros edificios más que hoy ya no existen; y enumera también los que se ubican fuera de las cuatro avenidas. Según dijo, ese trabajo le llevó “unos cuantos años terminarlo porque consta de entrevistas hechas desde mi juventud a personajes de San Luis. Las hice cuando regresé a la provincia en 1985. A partir de ahí tuve la suerte de encontrar con vida a muchas personalidades, como es el caso del exgobernador Alberto Domeniconi, y otras que ocuparon importantes cargos públicos. Pero también con quienes, aunque no habían ocupado cargos en el gobierno, tenían un conocimiento muy acabado de la ciudad y su historia. Así fui juntando el material y decidí publicar este trabajo antes del otro libro, donde investigué la verdadera fundación de la ciudad de San Luis”.

4 – Palacio de Justicia, 1917​​​​​​​. Decidió su construcción el gobernador Adolfo Rodríguez Saá (El Pampa). Emplazado en 9 de Julio y Rivadavia.

5 – Municipalidad de San Luis, 1910. El edificio se construyó a principios del siglo XX para el Banco Nación. Ubicado en Belgrano y San Martín.

Si bien destacó que la manzana de la plaza Independencia es la que atesora la mayor reserva histórica de la ciudad, también reconoció que “la plaza Pringles y sus alrededores es de lo más antiguo. Y el tercer lugar que yo destacaría es la zona de la primera Estación de Trenes, donde hoy se ubica la sede la UNSL; y el edificio municipal, donde años antes funcionó la terminal de ómnibus. Allí, a principios del siglo XX, estaba la antigua plaza Colón y en sus manzanas linderas también hay edificios con mucha historia”.

Más cerca en el tiempo, mencionó que otro espacio “que está asociado a la modernidad de la ciudad, a partir de la década de 1950, son las manzanas de avenida Illia entre Constitución y Falucho, donde se establecieron dos edificios emblemáticos como el Automóvil Club Argentino y Vialidad Nacional. Eso significó la llegada del transporte automotor, que empezó a imponerse sobre el ferrocarril”.

Estatuas, un sepulcro y dos árboles

No solamente los edificios o los espacios públicos consiguen la categoría de “históricos”, también algunos elementos o monumentos lo son, como por ejemplo la estatua ecuestre del General San Martín que se levanta en la plaza Independencia. Fue inaugurada el 9 de julio de 1916 y construida en los talleres del Arsenal de Guerra de la Nación. A pocos metros de ese monumento se encuentra un ejemplar del “Pino de San Lorenzo”, que en 1923 la ciudad santafesina del mismo nombre envió como retoño en recordación del triunfo logrado por los Granaderos a Caballo ante las tropas realistas, el 3 de febrero de 1813. Según los textos de la época, a la sombra de ese árbol el Libertador escribió el parte del combate.

También la Iglesia Catedral guarda en el interior de una de sus capillas el Sepulcro Histórico Nacional del coronel Juan Pascual Pringles, declarado como tal en 1974 por el Estado nacional. Y otro árbol ubicado sobre la vereda de calle Pringles, dentro del predio de la Catedral, también busca ser reconocido como pieza histórica: se trata del quebracho que, según la tradición oral, en los viajes que San Martín hacía hasta la casa del gobernador Vicente Dupuy solía atar en sus ramas el carruaje que lo traía desde Mendoza o Buenos Aires.

Otro elemento que durante años fue ícono del centro de la ciudad fue el reloj público para el que, según las publicaciones periodísticas, el 18 de abril de 1932 se iniciaron las obras de colocación. Fue inaugurado el 24 de abril de ese año en la intersección de la avenida Illia y San Martín, donde hoy existe una réplica que fue reinstaurada en 2015. El ejemplar original fue uno de los tres que el gobierno de Inglaterra donó a la Argentina y el joyero Fenoy fue el encargado de instalarlo.

El Puente Blanco también ocupa su lugar como ícono de esta ciudad, ya que durante más de 100 años fue el lugar de ingreso a San Luis. Fue construido por la empresa de ferrocarriles en el año 1880 y hoy continúa en su histórica ubicación en avenida del Fundador y calle Catamarca.

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