Piden que no tomen asistencia para cursar en la universidad

 Piden que no tomen asistencia para cursar en la universidad

El planteo es para aplicar en las clases teóricas y prácticas, ya sean virtuales o presenciales.

La llegada de la segunda ola y el recrudecimiento de casos positivos de COVID-19 derivaron en la suspensión de las actividades presenciales en todo el ámbito de la UNSL. Ante ese panorama, los estudiantes sostienen que las medidas restrictivas aplicadas en la provincia para contener al virus y la mala conectividad no les permiten cumplir en su totalidad con el régimen de asistencias requerido en la cursada, por lo que pidieron suspender su obligatoriedad para asegurar la continuidad en las carreras.

La presentación la realizó la agrupación San Luis Independiente (SLI) ante el Consejo Superior de la casa de estudios, al que convocó a tratar de manera urgente la solicitud debido a que hay alumnos que ya están al límite con las faltas a clase, por lo que corren el riesgo de quedar en la condición de libres y perder el año.

Según explicó la integrante de SLI y consejera superior por el claustro estudiantil, Luz Eggel, el pedido es una réplica de lo que la UNSL instrumentó durante la mayoría del año pasado para evitar la deserción masiva debido a la imposibilidad de cumplir, durante una emergencia sanitaria, con las pautas académicas pensadas para la “normalidad”.

“El año pasado cuando comenzó la pandemia y la modalidad virtual para cursar y rendir, nos encontramos con la imposibilidad de cumplir con las clases teóricas y prácticas porque en la mayoría de los casos nos exigían la conectividad para regularizar las materias. Fue muy complicado para algunos porque no todos accedíamos a una computadora con internet en los horarios establecidos. Ante ese problema pedimos la no toma de asistencia y el Consejo Superior lo aprobó, lo que estipulaba además adaptar la cursada a las posibilidades de cada uno para hacerla más versátil”, explicó Eggel, quien agregó que a mediados del segundo cuatrimestre la institución retomó con una presencialidad adaptada, solo para prácticas de laboratorio y trabajos grupales, no así para los estudiantes que estuviesen en otras provincias o con licencia por enfermedad o aislados por coronavirus.

“Cuando empezamos este ciclo se estableció la conexión obligatoria para determinadas materias como condición para regularizarlas. Además, por ejemplo, en la FCEJyS (Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales) de Villa Mercedes los chicos debían ir hasta el campus que está alejado de la ciudad, en determinado horario, para entregar trabajos prácticos impresos y también cursar de manera presencial en algunas materias o rendir evaluaciones en una franja horaria determinada de manera virtual, cuando el año pasado acordamos una mayor flexibilidad para conectarse porque no todos tienen una computadora disponible durante el día”, sostuvo Eggel.

Ante ese panorama adverso para el sector, la dirigente estudiantil dijo que durante la última sesión del Consejo Superior de esta semana reiteraron el pedido para acordar un sistema más accesible para el cursado de las materias. Señaló que pese a haber solicitado esas condiciones favorables con anticipación, ya llevan más de un mes y medio desde el inicio de las clases y el máximo cuerpo de decisión universitaria dilata el tratamiento.

“Es un tema urgente porque mientras más pase el tiempo, más estudiantes van a quedar libres en las materias con el riesgo de desertar de sus carreras, sobre todo para los que son de otras provincias y que, si bien continúan de manera virtual, tuvieron que volverse porque se les complicaba continuar subsistiendo y pagando un alquiler en una situación de tanta incertidumbre”, afirmó.

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