Todas las pieles pudieron llevarse estampadas un tatuaje del Flashday

 Todas las pieles pudieron llevarse estampadas un tatuaje del Flashday

Algunos de los que se tatuaron en la quinta edición del Flashday San Luis habían pedido turno con anticipación. Otros, más precavidos, prefirieron ir a la exposición, observar la oferta, preguntar precios, elegir el modelo y finalmente someterse a la aguja. Y otros, los menos, pero también los más arriesgados, fueron a la muestra solo por curiosidad y salieron con un nuevo adorno adosado a la piel.

Durante todo el domingo, la exposición recibió a cientos de personas que se englobaron en cualquiera de esas conductas e hizo su aporte para que la comunidad tatuadora y la comunidad tatuada creciera un poco más en la provincia. Aunque ese no haya sido el objetivo central.

“Nuestra base, nuestro motor, es la solidaridad. Esa es la razón sobre la que trabajamos”, dijo Mauro Taddei, uno de los organizadores del Flashday, quien señaló que los alimentos no perecederos que se recaudaron en la entrada fueron destinados a tres fundaciones, una de ellas dedicada al cuidado de animales.

El espacio de Comuna, en el sur de la ciudad, destina los domingos a las ferias de todo tipo y la llegada de las tintas y los dibujos le aportó un público muy numeroso y activo.

Aunque la estrella de la exposición fueron los tatuajes, hubo en la tarde otros atractivos que llamaron la atención de los visitantes. Venta de ropa, música en vivo, la confección de un mural en directo, un concurso de cosplay, puestos de plantas y artesanías y la barra con cerveza, papas, hamburguesas y otros alimentos rápidos completaron la oferta. También hubo un puesto para hacerse, gratis, el test de HIV.

Atentos a todos los detalles, los organizadores también establecieron una “ciudad inflable”, conformada por peloteros y otros juegos infantiles, para que los chicos también tuvieran su espacio de diversión. “Quisimos integrar a toda la familia, porque el concepto es ese. Además eso posibilitó que, si querían, los dos padres fueran a tatuarse en simultáneo, sin tener que turnarse para cuidar a los chicos”, sostuvo Mauro.

La distribución llevó a todos los puestos que no se dedicaban exclusivamente al tatuaje al amplio patio de “Comuna”, que como siempre tuvo las mesas y las sillas disponibles para quien quisiera tomar algo. Los tatuadores, entonces, se agolparon en el sector cerrado, ideal para que expusieron sus trabajos anteriores y los que hacían en vivo.

Esa situación permitió que los trabajadores de la tinta que participaron del Flashday San Luis compartieran casi todo el día a muy pocos metros de distancia y revivieran el clima de fraternidad que rodea al sector. “Somos todos una familia”, sostuvo el organizador.

Tatuajes pequeños, en los brazos, o grandes, del tamaño de toda la pantorrilla; mariposas, flores y pequeños símbolos o rostros de cantantes y deportistas famosos; una frase o el nombre del ser querido, en colores o en una sola tinta; todas las opciones estuvieron entre los stands de la exposición.

“Afortunadamente la gente nos acompaña desde la primera edición y eso nos da un impulso muy grande para seguir. A medida que los años van pasando, vamos creciendo y todo se va estructurando mejor. Creo que eso se debe a que el mensaje que damos es claro y transparente”, concluyó Mauro, quien confirmó una nueva edición para el año que viene.

El Diario de la República

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